“Sólo había una trampa: la Trampa 22, que especificaba que la preocupación por la propia seguridad en caso de peligros reales e inmediatos era sinómino de salud mental.
‘Orr’ estaba loco y podrían enviarle a casa por ello. Lo único que tenía que hacer era pedirlo; pero si lo hiciera, ya no estaría loco y tendría que volar más misiones. Orr estaría loco si volase más misiones y cuerdo si no lo hiciera, pero si estuviera cuerdo, tendría que volarlas. Si volase en esas misiones, estaría loco, y no tendría que hacerlo; pero si no quisiera, estaría cuerdo, y entonces tendría que hacerlo.
‘Orr’ estaba loco y podrían enviarle a casa por ello. Lo único que tenía que hacer era pedirlo; pero si lo hiciera, ya no estaría loco y tendría que volar más misiones. Orr estaría loco si volase más misiones y cuerdo si no lo hiciera, pero si estuviera cuerdo, tendría que volarlas. Si volase en esas misiones, estaría loco, y no tendría que hacerlo; pero si no quisiera, estaría cuerdo, y entonces tendría que hacerlo.
Yossarian estaba profundamente conmovido por la completa simplicidad de esta cláusula de la Trampa 22, y dejó escapar un respetuoso silbido. “Menuda trampa, esa Trampa 22″, observó Yossarian. “La mejor que hay”, convino, el Dr. Daneeka.”
Joseph Heller
Trampa 22
1961

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