miércoles 7 de septiembre de 2011

día de Extremadura

Mañana es el día de Extremadura y tenemos Fiesta. Don Manuel Pacheco, emérito poeta y medalla de la Comunidad, decía que el día de Extremadura debe servir para que los extremeños pidan lo que quieran, y se les conceda: ¡Feliz día de de Asturias!.


Aidos

Toda la moral griega se basa en el aidos y el aisjiné; es decir, el qué dirán los demás. Aidos era la diosa griega de la vergüenza, hija de Prometeo, según Platón, que regresaría al Olimpo una vez finalizada la Edad de Hierro entre un baño de sangre e inmoralidad. Representaba la modestia y la humildad, siendo al mismo tiempo la deidad de la dignidad humana, como cualidad aquella de reverencia o la vergüenza que reprime a los hombres de lo inapropiado.

Toda la moral griega, pues, está representada por la emulación, la imitación, la competitividad, el "quedar bien", pero un "quedar bien" no pacíficamente, sino belicoso, guerrero, y, si es posible, triunfador de los adversarios, de los enemigos. Esa ética de la competitividad lo penetra todo en Grecia.
 

Poco hemos avanzado.


Jose Luis Aranguren
"El buen talante"
Editorial Tecnos


Iconology
































Vía

Mercado

¿No es verdad que yo existo y no soy la pesadilla de una bestia? 


Alejandra Pizarnik




martes 6 de septiembre de 2011

Optimizando



Solución a la crisis ofrece en Google 4 millones de resultados. Hace tres años sólo 100.000. Así que vamos bien.


@estratega




El puto éxito me persigue

Cuando este estúpido muera

que alguien amante de 

la vida deposite 

en su mano izquierda 

una flor a cuya 

gloria ningún 

espíritu le haya 

enseñado a crecer

E. E. Cummings 

Por el Suicidio colectivo de la clase política


Cuernos

de África y miles de niño muriendo de hambre al día, en la mayor tragedia humanitaria de la última década. 

Un año y un día

Te has vestido con la piel carcomida del último profeta; te has gastado la cara hasta la extrema palidez; te has puesto una corona hecha de espejos rotos y lluviosos jirones, y salmodias ahora el balbuceo del porvenir con las desenterradas melodías de antaño, mientras vagas en sombras por tu hambriento escorial, como los reyes locos.

No me importan ya nada todos tus desvaríos de fantasma inconcluso, miserable anfitrión. Puedes roer los huesos de las grandes promesas en sus desvencijados catafalcos o paladear el áspero brebaje que rezuman las decapitaciones. Y aún no habrá bastante, hasta que no devores con tu corte goyesca la molienda final.

Nunca se acompasaron nuestros pasos en estos entrecruzados laberintos. Ni siquiera al comienzo, cuando me conducías de la mano por el bosque embrujado y me obligabas a correr sin aliento detrás de aquella torre inalcanzable o a descubrir siempre la misma almendra con su oscuro sabor de miedo y de inocencia. 
¡Ah, tu plumaje azul brillando entre las ramas! No pude embalsamarte ni conseguí extraer tu corazón como una manzana de oro.

Demasiado apremiante, fuiste después el látigo que azuza, el cochero imperial arrollándome entre las patas de sus bestias. Demasiado moroso, me condenaste a ser el rehén ignorado, la víctima sepultada hasta los hombros entre siglos de arena. 
Hemos luchado a veces cuerpo a cuerpo.

Nos hemos disputado como fieras cada porción de amor, cada pacto firmado con tinta que fraguas en alguna instantánea eternidad, cada rostro esculpido en la inconsistencia de las nubes viajeras, cada casa erigida en la corriente que no vuelve. Lograste arrebatarme uno por uno esos desmenuzados fragmentos de mis templos.
No vacíes tu bolsa.
No exhibas tus trofeos.
No relates de nuevo tus hazañas de vergonzoso gladiador en las desmesuradas galerías del eco.

Tampoco yo te concedí una tregua. Violé tus estatutos. Forcé tus cerraduras y subí a los graneros de lo que denominan porvenir. Hice una sola hoguera con todas tus edades. Te volví del revés igual que a un maleficio que se quiebra, o mezclé tus recintos como un anagrama cuyas letras truecan el orden y cambian el sentido.

Te condensé hasta el punto de una burbuja inmóvil, opaca, prisionera de mis vidriosos cielos. Estiré tu piel seca en leguas de memoria, hasta que la horadaron poco a poco los pálidos agujeros del olvido. Algún golpe de dados te hizo vacilar sobre el vacío inmenso entre dos horas.

Hemos llegado lejos en este juego atroz, acorralándonos el alma. Sé que no habrá descanso y no, no me tientas, no, con dejarme invadir por la plácida sombra de vegetales centenarios, aunque de nada me valga estar en guardia, aunque al final de todo estés en pie, recibiendo tu paga. Y no escribas entonces en las fronteras blancas "nunca más" con tu mano ignorante, como si fueras algún dios de Dios, un guardián anterior, el amo de ti mismo en otro tú que colma las tinieblas. Tal vez seas apenas la sombra más infiel de alguno de tus perros.


Olga Orozco
Museo Salvaje 
(1974)
"Variaciones sobre el Tiempo"


esta canción es la canción de mis quince a mis diecinueve años y su vigorosa amoristad... hoy más necesaria que nunca... la cantaba mi padre, de la mano de Atahulpa la cantaba sin cantar, con los ojos callados sobre la inmensidad de las carreteras mientras recorríamos la semana de uno a otro lugar... vendiendo lingotes de aluminio comprando virutas de chatarra, vendiendo fresadoras y tornos, comprando libertad...


Vícktor Gómez Ferrer
Poeta

 

ES TIEMPO DE VOCES EN LA NOSTALGIA DE LO IMPOSIBLE Y TU VIDA SIN DEMOLICIÓN NI DESGASTE ENGARZADA EN LA MÍA. AY, JANA, SOMOS ETERNOS EN LA CENIZA, EN LA CENIZA Y EN LA NADA, TU Y YO... ES TIEMPO DE VOCES EN LA CONSTANCIA DE LA ALEGRIA

lunes 5 de septiembre de 2011

El canto del gallo

Tengo una abuela como la palmera de las riberas, 
guardada por los años y acunada en unos brazos 
que la hacen limpia e inmensa, igual que un cielo de verano. 

Nos protege con ternura de su dureza, 
mientras se adormece el tiempo que pasamos. 
A su lado guarda un bastón, junto al fuego mortecino 
de la chimenea, y el aire de la ventana abierta juega 
a marcar con humo nuestro rostro mientras 
comíamos tostadas horneadas en la leña. 

Bebe leche con galletas y, de pronto, nos pregunta: 
¿Sabéis como le salió cresta al gallo? Ninguno 
contestamos. Antes de la creación de esta tierra, 
hace mucho, fue creado el gallo de la noche verdeante 
y volaba.
Cuando murió su padre, no había en el cielo lugar 
donde enterrarlo, ¡que apuro pasaría!. 

Así no encontró mejor tumba que su propia cabeza, 
protegiéndolo del suelo en el corral.
Ahora tiene alas pequeñas y una cresta; 
no vuela, pero el recuerdo de su padre 
trae del pico la aurora que despierta.

Después, eligió mi abuela una olla para el gallo.
Se puso en pie y aproximó el bastón
a nuestras cabezas, mientras estábamos sentados, 
y todos los pequeños salimos disparados.


La Caverna

Leyendo se acaba sabiendo de todo, Yo también leo, Por tanto algo sabrás, Ahora ya no estoy tan segura, Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un rio, Si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa ... A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lea sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo suya la orilla a la que tendrá que llegar. 


La caverna
José Saramago

El caso Acteón

El señor del sombrero amarillo se me acercó para decirme: "¿Querría usted, acaso, formar parte de la cadena…?" –Y sin transición alguna añadió:–: "Sabe, de la cadena Acteón…" "¿Es posible…?" –le respondí–. "¿Existe, pues, una cadena Acteón…?" "Sí –me contestó fríamente– pero importa mucho precisar las razones, las dos razones del caso Acteón". Sin poderme contener, abrí los dos primeros botones de su camisa y observé atentamente su pecho. "Sí –dijo él–, las dos razones del caso Acteón. La primera (a su vez extendió su mano derecha y entreabrió mi camisa), la primera es que el mito de Acteón puede darse en cualquier parte."


Virgilio Piñera 
Cuentos fríos

Vacaciones

Solamente una vez, eso fue antes que la Deidad cambiara de sexo, Henry creyó recordar que no había existido un Dios en la familia. Fue un período de calidez y felicidad. Todos tuvieron unas vacaciones a la orilla del mar ese año, las únicas vacaciones en la historia de la familia


VS Pritchett 
Mr. Beluncle (fragmento)

Y

domingo 4 de septiembre de 2011

Los juegos peligrosos

Me clausuran en mí. 
Me dividen en dos. 
Me engendran cada día en la paciencia 
y en un negro organismo que ruge como el mar. 
Me recortan después con las tijeras de la pesadilla 
y caigo en este mundo con media sangre vuelta a cada 
lado: 
una cara labrada desde el fondo por los colmillos de la 
furia a solas, 
y otra que se disuelve entre la niebla de las grandes 
manadas. 
No consigo saber quién es el amo aquí. 
Cambio bajo mi piel de perro a lobo. 
Yo decreto la peste y atravieso con mis flancos en llamas 
las planicies del porvenir y del pasado; 
yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños 
muertos entre celestes pastizales. 
Mi reino está en mi sombra y va conmigo dondequiera 
que vaya, 
o se desploma en ruinas con las puertas abiertas a la 
invasión del enemigo. 
Cada noche desgarro a dentelladas todo lazo ceñido al 
corazón, 
y cada amanecer me encuentra con mi jaula de obediencia 
en el lomo. 
Si devoro a mi dios uso su rostro debajo de mi máscara, 
y sin embargo sólo bebo en el abrevadero de los 
hombres un aterciopelado veneno de piedad que raspa 
en las entrañas. 
He labrado el torneo en las dos tramas de la tapicería: 
he ganado mi cetro de bestia en la intemperie, 
y he otorgado también jirones de mansedumbre por trofeo. 
Pero ¿quién vence en mí? 
¿Quién defiende de mi bastión solitario en el desierto, la 
sábana del sueño? 
¿Y quién roe mis labios, despacito y a oscuras, desde 
mis propios dientes? 


Entre perro y lobo
Olga Orozco

Etcétera

en el monte mi espectro burlón se alejará
con movimientos precisos de los demás,
aunque solo sea para escuchar a alguien decir
justo lo que alguien ha dicho ya.


Avanzando con el sigilo de un puma
llegará a Boston
y se sentará en el Howard Atheneum
bajo el non si fuma,


(cerca del techo, con los viejos
Con las arrugas, los ojos y los tumores.)
Avanzando con la precisión de un leopardo
o de una música, mi espectro

rendirá una misteriosa visita a las chicas desnudas
que se contonean al final de la segunda avenida
en el Teatro Bufo Como
Gustéis, o deslizándose

con el mayor sigilo en Hassan's, verá
bailar juntos a un turco, 
una chica y tres griegos,
mientras el primo del viejo Hombre de la Luna toca

la cítara. (Después,
con movimientos precisos, entraré flotando en Moskowitz's
donde el dueño toca el cimbalón, y 
Raisin, borracho, está con Jack Shargel en una mesa en
en medio de la intrincada música, pidiendo un Bosca,
cantando oona vaap y gesticulando como una Petruska.
Y yo gesticularé tanto como sea capaz 
en la transparente condición que

aflige a los espectros,
mis gestos estarán en pretérito
y serán espléndidos, pero pequeños y ridículos.)
Y después me dirigiré a una

casa cuya ventana esté abierta 
me deslizaré entre las cortinas
silenciosamente, como un gato o una melodía. Encontraré
con movimientos sigilosos y precisos una determinada 
habitación donde

estarás completamente dormida rodeada de tu cabello,
y besarás mi espectro imaginando
que es un sueño, hasta que yo, de un salto, 
me aparte bruscamente de ti para sumergirme en la mañana



E. E. Cummings


El lenguaje de trampas muertas

En la playa

Es necesaria por lo tanto una crítica, y una crítica contundente. Para destruir las buenas maneras, echar a la gente de su sitio y obligarles a que conviertan lo que son en realidad.

Soldado



Sombra de la sombra

El nombre completo era Alberto Verdugo y Sáez de Miera, y no se puede llegar a los treinta y cinco sin perder parte (o la totalidad) de un nombre tan largo. Por eso no hay preocupación mayor en que me llamen: el licenciado Verdugo. Tiene gracia recobrar el nombre rancio convertido en apodo: El Verdugo, el rematador final de los sueños, el ejecutor, el asesino legal. Tampoco importa demasiado que el carácter haya amargado las ilusiones, si alguna vez las hubo; si puede llamarse ilusión a un conglomerado de vagas aspiraciones que se elevan, descienden y se convierten en pretextos y no guías para vivir. Lo único coherente es la voluntad de ir más allá. Verdugo de mis sueños. Pero sobre todo, verdugo de los proyectos que se hicieron por mí y para mí, verdugo de las voluntades paternas que se hacían administrador de haciendas, dueño de voluntades campesinas, propietario fabril con viaje a Europa anual en barco de la Ward Line. Contra eso fue la rebeldía y la apuesta. Como automóvil desbocado en el paseo de la Reforma corro contra lo que quisieron que fuera, y sigo corriendo aunque la meta no existe y la ausencia de triunfo es evidente. Ya no quedan el padre y la madre que inventaron aquella camisa de fuerza, ya ni siquiera queda la hilacha de lo que la camisa de fuerza fue.

Paco Ignacio Taibo

sábado 3 de septiembre de 2011

El hermano mayor

El hermano mayor

Porque yo los amaba fui con ellos.
Yo era la raíz
que su hambre comía en el desierto.
Adentro de su carne
como ímpetu y fuerza me tuvieron.

Cerca de sus caminos
se alzó mi amor tomando la figura de un árbol
—el dador de sosiego al peregrino.
Porque yo los amaba me detuve
cerca de los que se iban acostando, rendidos.

De noche, cuando todos se juntaban
alrededor del fuego
para contar sus días, sus hazañas, 
era mi corazón el que ardía, calentándolos. 
Porque yo los amaba.


Piedra

La piedra no se mueve.

En su lugar exacto

permanece.

Su fealdad está allí, en medio del camino,

donde todos tropiecen

y es, como el corazón que no se entrega,

volumen de la muerte.


Sólo el que ve se goza con el orden
que la piedra sostiene.
Sólo en el ojo puro del que ve
su ser se justifica y resplandece.
Sólo la boca del que ve la alaba.

Ella no entiende nada. Y obedece.




Rosario Castellanos

Juegos de Inteligencia

Ajedrez 

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;

quizá para añadir otro interés

a los muchos que ya nos obligaban

decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.


Canción de cuna

¿ Es grande el mundo? —Es grande. Del tamaño del miedo.

¿ Es largo el tiempo? —Es largo. Largo como el olvido.

¿Es profunda la mar? —Pregúntaselo al náufrago.



(El Tentador sonríe. Me acaricia el cabello
y me dice que duerma.)




Rosario Castellanos

Son

viernes 2 de septiembre de 2011

X

saldré del agua
hasta que mis muslos se empapen de ardientes flores
Cogeré el sol con la boca
y saltaré en el aire maduro
Vivo 
con los ojos cerrados
hasta chocar con la oscuridad
en las dormidas curvas de mi cuerpo
Entrarán dedos de suave dominio
con pureza de sirenas
Completaré el misterio 
de mi carne
Me levantaré
Mil años después
besando flores
E hincaré mis dientes en la plata de la luna


Coda: Coge la rosa, que es perfecta, con manos asesinas


E. E. Cummings


La Guerre

Humanidad yo te amo
porque preferírías limpiarle las botas al
éxito e indagar de quién es el alma que cuelga de la 
cadena de su reloj lo que resultaría embarazoso para ambas

partes y porque
aplaudes impávida todas
las canciones que contienen la palabra patria hogar y
madre cuando las cantan en el viejo howard

Humanidad yo te amo porque
cuando estás sin blanca empeñas tu
inteligencia para conseguir bebida y cuando
estás boyante el orgullo te

mantiene alejada de la casa de empeños y
porque constantemente estás causando 
molestias pero sobre
todo en tu propia casa

Humanidad yo te amo porque
te metes de continuo el secreto de
la vida en los pantalones y olvidas
que lo has puesto allí y te sientas

sobre él 
y porque siempre
estás haciendo poemas en el regazo 
de la muerte Humanidad
yo te odio



E. E. Cummings

XXVII

el primer presidente en ser amado por sus 
más acérrimos enemigos" ha muerto
el único hombre mujer o niño que escribió
una sencilla frase aseverativa con siete faltas
gramaticales "ha muerto"
el guapo Warren Gamaliel Harding
"ha" muerto
ha
"muerto"
si no se hubiera comido esa Porquería Japonesa

difícilmente alguien podría no haberlo sentido nunca, quizá


E. E. Cummings


Actualidades

vivamos de pronto sin pensar 

bajo los honestos árboles 
como un río. el cerebro del agua 
-hábilmente-ondulada persigue el airado sueño 
de la orilla. A medianoche 
la luna araña la piel de las colinas alineadas 

una afilada nada empieza a cortar 

vivamos como la luz que mata 
y como el silencio 
pues después de todo está el Torbellino: 
(después de mí) amor; y después de ti. 

A veces siento vagas no 
sabría decir cuán vagas tenues lanzas- de Presente y a Las flechas-del-Después obligando a hacer 
a nuestras bocas algo rojo, algo alto 


E.E. Cummings 
Tulipanes y Chimeneas
1922

El hombre duplicado

El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciendonos mofas y sacandonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo segun lo que es justo y honesto, asiente aprobadoramente con la cabeza y desaparece pensando que todavia no somos un caso perdido. 


Jose Saramago

Catch the bird

jueves 1 de septiembre de 2011

Yo, Destruido"

Apis

"Cocea igualito que ella -dijo Cristophe-: Sabe cocear de costado al mismo tiempo que salta. ¿Se ha fijado, además, que no se deja engañar por un blusón cuando un mozo lo agita? Lo usa para localizar al mozo. Ellos creen que lo tientan. Es él quien los tienta siempre. Ese bicho piensa." Yo había llegado a la misma conclusión. Sí; el animal era un pensador para las mañas necesarias a su oficio; y también era un humorista, como tantos asesinos natos. Se da esa tipología entre las reses no menos que entre los hombres. Tiene una curiosa hilaridad truculenta... casi indecente, pero infaliblemente reveladora...

Coda: Queríamos que se repitiese, lo cual no tolerará ningún verdadero artista. 



Rudyard Kipling
El Toro que pensaba

Katiuskos y chanclas

Ya llegó Septiembre a casa


Llovió y se volvió a inundar el sótano


Estuvimos, de nuevo, recogiendo el agua


Con Katiuskas, zapatillas, los pies desnudos o en chanclas

 

Llegó la policía y mi madre dijo: ¡No salgas!.

.

Después de recoger el agua, juntos, 
 estamos todos bien.



Bah

Sirena

Abrazo días que perecen en el albero de unos sueños rotos, como queriendo conservar en un ultimo intento las sensaciones mágicas con las que me inundaste un día, como negandome a saber que el tiempo dejara caer sobre ellas su lienzo invisible y letal.

Hoy dejo fluir mis sentimientos como una cascada contenida y aun dentro de la mudez de la que sigo siendo dueña y señora, escapa por mis dedos hasta este papel que los contendrá para que ni el tiempo ni la vida me hagan olvidar que un loco me quiso.

Nada de lo que ocurra sera suficiente para no renombrarte cada primavera.

Me he alejado de el precipicio donde ya no hacíamos pie, desde donde silentes admirábamos nuestros huesos, como si no nos importara verlos estrellados contra las rocas, desmenuzado por fin todo lo que somos.
Y tu te alejas hoy del camino donde yazco, para no desangrarte en esta ruina a la que nos hemos sometido.

Huimos cada cual como podemos, como los locos que somos, sin mirar hacia donde,
con el pavor que da no querer recordar, pero aun así lo hacemos.

Se desangra tu sombra, mi océano
y mis lágrimas son tus cristales...

Podría gritarte hasta quedarme mas muda, pero se que ya no nos oímos, simplemente hemos enloquecido. Damos patadas a las piedras mientras esperamos que nuestros pies sangren y se rompan, para no poder correr mas, el uno en pos del otro.

Quizás un retorno a ninguna parte es lo que nos ofrece el destino.

Mi esqueleto se moverá al compás de este corazón ingenuo que late sin reproches.
Y sonreira en los dias venideros, porque lo ha decidido.

Ya sabes que siempre estaré entre el silencio y la mudez de la palabra.

Vayas donde vayas...

A.

Casa vacía

Escribo después de perder el amor; 

las noches cortas deseo que transcurran bien,
las nieblas del invierno que vagaban por fuera de la ventana,
las velas que nada sabe que estén bien,
los papeles que esperaban el horror,
las lágrimas que ocupan el lugar de la indecisión que estén bien,
los anhelos ardientes que ya no son míos;

ahora, cierro la puerta tentado como un ciego,
mi pobre amor está encerrado en una casa vacía.


Coda: Son horribles las ramas ya muertas y que no han caído aún.


Ki Hyuong-Do