martes, 1 de noviembre de 2011

El intelectual


La misión del intelectual no es hacer juegos malabares con las ideas como una exhibición de su talento, sino encontrar ideas con las que los hombres puedan vivir. La inteligencia, alejada de lo político, debe renunciar a ser tomada en serio. Su labor es discreta, indirecta, impopular casi siempre, al sostener, frente a la opinión pública, la opinión verdadera, la paradoja. Su trabajo no es halagar, sino rectificar. Su existencia radica en el esfuerzo continuo por pensar la verdad y una vez pensada, decirla, sea como sea, aunque le despedacen. 

El intelectual ahora es un paria y un malhechor. La tarea de esclarecer lo que sucede ya no la hace casi nadie. Han descubierto, dice en "Cosmopolitismos", de 1924, el sentido de la humildad: han comprendido que la inteligencia no debe aspirar a mandar, ni siquiera a influir y a salvar a los hombres. No posee ninguna fuerza, es adinámica. Así, libre de graves oficios, la inteligencia podrá recogerse en sí misma, sin prisas. 


El pensamiento estético de Ortega y Gasset

2 comentarios:

Laura Uve dijo...

Impresionante!! No puede ser más actual, y han pasado cuántos años?

Un abrazo!!

Antonio dijo...

Ni me acuerdo.
Buena noche
Un beso