martes, 4 de octubre de 2011

El mundo bajo los párpados

Allí, una vez que el sacerdote ofrece sus dones
y en la noche silente se tiende a descansar sobre las pieles
de las ovejas que ha sacrificado, con que cubren el suelo,
y solicita que le llegue el sueño,
ve, revoloteando en torno, un sinfín de fantasmas de forma sorprendente
y oye voces diversas y goza hablando con los dioses
y conversa con el mismo Aqueronte en las profundas simas del Averno.


Virgilio, Eneida
(VII, 86-92)
El Mundo bajo los párpados
Jacobo Siruela