Abrazo días que perecen en el albero de unos sueños rotos, como
queriendo conservar en un ultimo intento las sensaciones mágicas con las
que me inundaste un día, como negandome a saber que el tiempo dejara
caer sobre ellas su lienzo invisible y letal.
Hoy dejo fluir mis sentimientos como una cascada contenida y aun dentro de la mudez de la que sigo siendo dueña y señora, escapa por mis dedos hasta este papel que los contendrá para que ni el tiempo ni la vida me hagan olvidar que un loco me quiso.
Nada de lo que ocurra sera suficiente para no renombrarte cada primavera.
Me he alejado de el precipicio donde ya no hacíamos pie, desde donde silentes admirábamos nuestros huesos, como si no nos importara verlos estrellados contra las rocas, desmenuzado por fin todo lo que somos.
Y tu te alejas hoy del camino donde yazco, para no desangrarte en esta ruina a la que nos hemos sometido.
Huimos cada cual como podemos, como los locos que somos, sin mirar hacia donde,
con el pavor que da no querer recordar, pero aun así lo hacemos.
Se desangra tu sombra, mi océano
y mis lágrimas son tus cristales...
Podría gritarte hasta quedarme mas muda, pero se que ya no nos oímos, simplemente hemos enloquecido. Damos patadas a las piedras mientras esperamos que nuestros pies sangren y se rompan, para no poder correr mas, el uno en pos del otro.
Quizás un retorno a ninguna parte es lo que nos ofrece el destino.
Mi esqueleto se moverá al compás de este corazón ingenuo que late sin reproches.
Y sonreira en los dias venideros, porque lo ha decidido.
Ya sabes que siempre estaré entre el silencio y la mudez de la palabra.
Vayas donde vayas...
A.
Hoy dejo fluir mis sentimientos como una cascada contenida y aun dentro de la mudez de la que sigo siendo dueña y señora, escapa por mis dedos hasta este papel que los contendrá para que ni el tiempo ni la vida me hagan olvidar que un loco me quiso.
Nada de lo que ocurra sera suficiente para no renombrarte cada primavera.
Me he alejado de el precipicio donde ya no hacíamos pie, desde donde silentes admirábamos nuestros huesos, como si no nos importara verlos estrellados contra las rocas, desmenuzado por fin todo lo que somos.
Y tu te alejas hoy del camino donde yazco, para no desangrarte en esta ruina a la que nos hemos sometido.
Huimos cada cual como podemos, como los locos que somos, sin mirar hacia donde,
con el pavor que da no querer recordar, pero aun así lo hacemos.
Se desangra tu sombra, mi océano
y mis lágrimas son tus cristales...
Podría gritarte hasta quedarme mas muda, pero se que ya no nos oímos, simplemente hemos enloquecido. Damos patadas a las piedras mientras esperamos que nuestros pies sangren y se rompan, para no poder correr mas, el uno en pos del otro.
Quizás un retorno a ninguna parte es lo que nos ofrece el destino.
Mi esqueleto se moverá al compás de este corazón ingenuo que late sin reproches.
Y sonreira en los dias venideros, porque lo ha decidido.
Ya sabes que siempre estaré entre el silencio y la mudez de la palabra.
Vayas donde vayas...
A.

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