sábado, 3 de septiembre de 2011

El hermano mayor

El hermano mayor

Porque yo los amaba fui con ellos.
Yo era la raíz
que su hambre comía en el desierto.
Adentro de su carne
como ímpetu y fuerza me tuvieron.

Cerca de sus caminos
se alzó mi amor tomando la figura de un árbol
—el dador de sosiego al peregrino.
Porque yo los amaba me detuve
cerca de los que se iban acostando, rendidos.

De noche, cuando todos se juntaban
alrededor del fuego
para contar sus días, sus hazañas, 
era mi corazón el que ardía, calentándolos. 
Porque yo los amaba.


Piedra

La piedra no se mueve.

En su lugar exacto

permanece.

Su fealdad está allí, en medio del camino,

donde todos tropiecen

y es, como el corazón que no se entrega,

volumen de la muerte.


Sólo el que ve se goza con el orden
que la piedra sostiene.
Sólo en el ojo puro del que ve
su ser se justifica y resplandece.
Sólo la boca del que ve la alaba.

Ella no entiende nada. Y obedece.




Rosario Castellanos