bajo los honestos árboles
como
un río. el cerebro del agua
-hábilmente-ondulada persigue el airado sueño
de la orilla. A medianoche
la luna
araña la piel de las colinas alineadas
una afilada nada empieza a cortar
vivamos como la luz que mata
y como el silencio
pues después de todo está el Torbellino:
(después de mí) amor; y después de ti.
A veces siento vagas no
sabría decir cuán vagas tenues lanzas-
de Presente y a Las flechas-del-Después obligando a hacer
a nuestras bocas algo rojo, algo alto
E.E. Cummings
Tulipanes y Chimeneas
1922
1922

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada