Pero sí, Berenika. No tanto más tranquilidad,
Sino más indulgencia para uno mismo y los otros.
No exigir de la gente
Virtudes para las que no ha sido creada;
La armonía de la argumentación, creencias
contradictorias, concordia
Entre los hechos y la fe, seguridad.
Parecían transparentes del todo,
pero albergaban oscuras fuerzas, arremolinadas.
Pienso ahora en Jerzy, Atanaz, Kasia
De los que nadie dirá nada hasta el día del juicio.
¡Qué complicaciones! La línea del destino
Se divide, da volteretas, da saltos hacia los lados,
Pero permanece única en la memoria humana.
Les son atribuidas palabras pronunciadas una vez,
aunque no lo reconocieran.
E incluso, cuando querían dar testimonio,
No consiguieron nada, porque la verdad era inalcanzable.

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