Ciertas circunstancias me obligan a dirigirles esta carta. Estas circunstancias me obligan a creer que ciertas personas quieren utilizarme como un medio para alcanzar sus propios intereses políticos y sus ambiciones personales. Me gustaría declarar que no seré un juguete en las manos de ningún grupo político.
Por lo que sé, un único jefe de Estado ha sido juzgado y condenado en la historia moderna por ahora: El Emperador Bokassa en África (quien fue hallado culpable) con cargos de conspiración, asesinato y canibalismo. Yo seré el segundo caso.
En lo que concierne e mi responsabilidad personal, puedo deciros ahora, en pleno uso de mis facultades mentales y tras haber recapitulado mi vida tras una extensa contemplación, que, como líder del partido de este país y su jefe de Estado durante treinta y tres años, asumo la mayor responsabilidad política por todo lo que se ha hecho. Si las cosas malas superaron a las buenas, si vivimos en la oscuridad y la desesperanza durante todos aquellos años, las madres dieron luz a hijos, estábamos calmados o ansiosos, la gente poseía algún objetivo e ideales...: no tengo derecho a juzgar todo esto yo mismo ahora.
Las respuestas a todas estas preguntas solo pueden obtenerse de nosotros mismos y de nuestra historia. Estoy convencido de que serán jueces severos. Estoy convencido, sin embargo, de que serán justos también, rechazando de forma categórica tanto el nihilismo político y la completa difamación.
He hecho todo en la creencia de que era bueno para mi país. He cometido errores en el camino, pero no he cometido crímenes contra mi pueblo. Por estos errores acepto mi responsabilidad política.
3 de enero
Respetuosamente
Stoyó Petkánov
El puercoespín
Julian Barnes

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