La idea de que guionistas y directores de Hollywood puedan prever el porvenir y avisar al poder, como el oráculo de Delfos en la Grecia antigua o los quirománticos en Roma, es tan típicamente hollywoodense que ha inspirado numerosas películas y novelas. Por ejemplo, en la película "Los tres días del Cóndor" (1975), el personaje principal Joseph Turner trabaja para una oficina neoyorquina de la CIA, disfrazada tras una supuesta fachada de Sociedad de Historia Literaria Americana. Su trabajo, como el de de sus colegas, consiste en leer todas las novelas publicadas en todas las lenguas a fin de encontrar guiones originales, nexos comunes, nodos o localizar eventuales fugas. Sus notas de lectura se graban luego en un ordenador, se centralizan a nivel jerárquico superior y todas las pistas propuestas se comparan con los datos y las informaciones de la CIA para revelar eventuales correlaciones con indicios de actividades subversivas. Todo esto se hace con la idea de que la ficción preceda a lo real.
"Nos gustan las historias, especialmente las historias de jovencitas que van a la escuela en Afganistán"
George W. Bush en Afghanistán
"Nos gustan las historias, especialmente las historias de jovencitas que van a la escuela en Afganistán"
George W. Bush en Afghanistán
Fuente: Storytelling: la máquina de fabricar historias y formatear las mentes.
Christian Salmon

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada