Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpocomo si fueras
un prodigio o un muerto.
Suspirar como la Victoria de Samotracia
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada