
Uno: estamos en peligro, un peligro mortal. Dos: ya casi no podemos distinguir entre lo que nos acaricia y lo que nos aplasta; de forma que el trabajo en los márgenes del horror cobra una delicadez de miniaturista persa. Tres: no voy a renegar de mi trabajosa fidelidad a la frágil carne humana, con todos sus sudarios y todas sus resurrecciones, con todas sus humillaciones y todas sus epifanías. No voy a renegar.
JORGE RIECHMANN
Con los ojos abiertos.
V:
JORGE RIECHMANN
Con los ojos abiertos.
V:
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