jueves, 5 de mayo de 2011

Kawésqar

Había una vez un zorzal, se cuenta. El pájaro carpintero mataba a golpes. Los astros eran personas, se dice. El ratón corría a lo alto del cerro a mirar, contaba el cuento. El zorzal tenía agua muy secreta. Es un cuento de allá del sur y no es un cuento de aquí. El carpintero cortaba leña; C’áskar subió primero. El cuento del zorro es de por estos lados. El pato quetro anda en bandadas, a veces no anda en bandadas, y al andar en bandadas son muchos en C’ que llaman en un lugar llamado C’ y, engañado, lo hacían embarcar, cuenta el cuento que estoy contando. El cuervo tiene cuento, se cuenta, estaba en A, y su canción es la canción del día para hacer amanecer: kejá-japána, kejá-japána atektegrá, atektegrá, kejá-japana... El ciervo tiene cuento; le canta al fuego.

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