El séptimo hombre permaneció unos instantes en silencio mirando a quienes lo rodeaban. Nadie dijo una palabra. Ni siquiera se los oía respirar. Nadie cambió de postura. Todos esperaban a que el séptimo hombre prosiguiera. El viento había cesado por completo y, en el exterior, no se oía nada. El hombre volvió a tocarse el cuello de la camisa buscando las palabras.—A mí me parece que lo verdaderamente temible en esta vida no es el pánico en sí mismo —dijo el hombre unos instantes después—. El miedo existe. Eso es indudable. Se nos muestra bajo distintas formas y, a veces, domina nuestras vidas. Pero lo más temible de todo es dar la espalda a ese miedo y cerrar los ojos.
Actuando de esta manera acabamos cediéndole a algo lo más valioso que hay en nuestro interior. En mi caso…, ese algo fue una ola.
Haruki Murakami
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