sábado 6 de noviembre de 2010

En una de las ciudades que hizo Alejandro en marzo, llamadas Alejandría, cerca de Rumanía, había un barrio donde residían los sarracenos que cocinaban platos para vender; y así como se pone cuidado en la elección del vestido, se acude con frecuencia a esta zona buscando sus delicados manjares. Estando un lunes en su cocina un cocinero sarraceno de nombre Fabrat, se acercó a él un pobre con un pan en la mano. Puso el pan sobre la olla para que impregnase del humo que que de allí salía y poco a poco, entre bocado y aroma, lo fue comiendo.

El tal Fabrat, no habiendo vendido lo esperado aquella mañana, lo consideró un mal presagio y, llamando a este pobre le dijo:
-Págame lo que me has cogido.
El pobre respondió: -Pero si no he cogido más que humo.
-Págame lo que has cogido, insistía Fabrat.
Tan grande fue la disputa por esta insólita cuestión que llegó a oídos del Sultán de Egipto. Éste, ante tan novedoso asunto mandó reunir a los sabios y expuso el hecho.

Hubo muchos pareceres. Finalmente un sabio aconsejó:
-Puesto que uno tiene como oficio vender para que otros puedan comprar, tú, justo señor, haz que el cocinero reciba el justo pago por su mercancía. Cuando vende aquello que cocina, dando al comprador algo concreto, cobra una moneda concreta, como ahora ha vendido el humo que desprenden sus ollas, haz, señor, que se le pague con el sonido de una moneda.
Y así juzgó el Sultán que se cumpliera.

viernes 5 de noviembre de 2010

Dark Factory

Escribir un poema se parece a un orgasmo: mancha la tinta tanto como el semen, empreña también más en ocasiones. Tardes hay, sin embargo,en las que manoseo las palabras, muerdo sus senos y sus piernas ágiles, les levanto las faldas con mis dedos, las miro desde abajo, les hago lo de siempre y, pese a todo, ved: ¡no pasa nada! Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo: "Lo digo y no me corro". Pero él disimulaba.


Ángel González

jueves 4 de noviembre de 2010

El crimen perfecto

Dada la acumulación de pruebas, no hay hipótesis más verosímil que la realidad.
Dada la acumulación de pruebas de lo contrario, no hay más solución que la ilusión.


El crimen perfecto
Jean Baudrillard

miércoles 3 de noviembre de 2010

Como un perro verde

Había en el lugar un zapatero, truhán de profesión y eterno decidor, a quien llamaban en el pueblo el azote de los predicadores, porque en materia de sermones su voto era el decisivo. En diciendo del predicador “¡Gran pájaro! ¡Pájaro de cuenta!”, bien podía aquel padre desbarrar a tiros largos; porque tendría seguros los más principales sermones de la villa.


José Francisco de Isla
Fray Gerundio de Campazas

martes 2 de noviembre de 2010

Nenikékamen

Todos los Bestiarios (Sg) hacen referencia a la posibilidad de capturar los monos llevándoles, gracias a su temperamento mimético, a colocarse las calzas que se les entregaban. Lo que me recuerda a mi Jefa, adormilada frente al Televisor, oyéndome hablar como Presidente del gobierno unos idus de marzo.



Saw Something
Dave Gahan