Toda la moral griega se basa en el aidos y el aisjiné; es decir, el qué dirán los demás. Aidos era la diosa griega de la vergüenza, hija de Prometeo, según Platón, que regresaría al Olimpo una vez finalizada la Edad de Hierro entre un baño de sangre e inmoralidad. Representaba la modestia y la humildad, siendo al mismo tiempo la deidad de la dignidad humana, como cualidad aquella de reverencia o la vergüenza que reprime a los hombres de lo inapropiado.
Toda la moral griega, pues, está representada por la emulación, la imitación, la competitividad, el "quedar bien", pero un "quedar bien" no pacíficamente, sino belicoso, guerrero, y, si es posible, triunfador de los adversarios, de los enemigos. Esa ética de la competitividad lo penetra todo en Grecia.
Poco hemos avanzado.
Jose Luis Aranguren
"El buen talante"
Editorial Tecnos
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