miércoles, 6 de octubre de 2010

Brigadoon

Un timbre en la siesta interrumpe la leyenda: Al posar el pie en la playa y adentrarse al mar con alegria reverencial musita entre los dientes; Thalassa. Creceran las olas de un mar embravecido hasta haceros tan pequeño que os confundan con una gota de agua o un grano entre la arena donde una niña sola juega. En la bajamar volarán cometas para merendar con las gaviotas en vuelo, mientras el aire acaricia y el sol aún casi quema. Tras los cristales ahumados observará las mujeres desnudas que salen del agua, sabiéndose miradas con regocijo ex-aqueo. Las seis, musitará por el megáfono alguien ajeno. Espera la noche.