Sin embargo, permitidme que de de lado toda disquisición que pueda entrañar algo de compasión por mí mismo y ofrezca una piedra preciosa de nuevo cuño. El orificio, el magnífico orificio (permítaseme ese donaire, en gracia a que no quisiera molestar a los fantasmas del Tiempo, cuyo espíritu encarno en estos escritos) el orifico, repito, moreno, de opulescencia púrpura en algunos casos, marchito vedosamente en otros, flor, cizaña, perfume y peste, catedral y cabaña, placer, carroña, músculo, agujero, almorrana y sepulcro, es el ejecutor final que existe en nuestro interior que valoriza cuanto pasa a través del cuerpo.Norman Mailer
La Duodécima Crónica Presidencial
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada