martes, 4 de mayo de 2010

White feather


Se separaron y Angelo se con Charlie y Gino con su patrulla. Sin embargo, al cabo de poco se detuvo. Volvió a coger la pluma y el cuaderno, se apoyó en la pared de una casucha y escribió muy rápido una poesía que le había estallado dentro. Una poesía sobre sí mismo:

Y así vivo en mí, para mí, de día en día,
cada día esperando un nuevo día:
descontento, angustiado, siempre solo,
ante el abismo abierto de un jardín
que amaba y donde caminaba
para beber en una fuente bien sellada.
Quisiera caer en ella con mi sed.
Pero cuando veo lo que no tengo,
lo que podría tener, lo que me falta,
desafío al abismo y vuelvo a caminar
para escribir mi relato
sin mañana ni esperanza y sin embargo
lleno de sueños y de fuentes como
si tuviera una cosecha de mañanas.

Entretanto en el Patio del Cuartel General Angelo deambulaba como un Hamlet que desvaría en las brumosas explanadas de Elsenor. Y se disponía a saciar la sed entre los brazos de su Ofelia.