Todos sabemos que la vida es difícil y que no hay pueblo que no se doble bajo el peso de infinitos problemas. Hace mucho, mucho tiempo, todos los pueblos se dirigieron a Dios pidiéndole que les permitiese vivir mejor, que les quitase parte de sus preocupaciones, sus conflictos y asuntos que eran incapaces de solucionar. Dios se avino y les dijo: De acuerdo, que cada pueblo deposite en la tierra que yo elija esa parte del mal que le sobra. La tierra en cuestión es la de mi profeta Moisés, mi profeta Jesús y mi profeta Mahoma. Son hombres sabios y pacientes. Ellos sabrán que hacer con todo esto.Y los pueblos hicieron lo que se les dijo.
Pero como, exultantes de alegría por la divina bondad, fueron aportando, a cual más veloz, sus prolemas y conflictos para depositarlos deprisa y corriendo en cualquier sitio y de cualquier manera, todo acabó por enredearse, embrollarse, enmarañarse, y se formó un nudo apocalíptico, un caos monstruoso. Por eso el problema palestino es tan difícil de resolver.
Pero como, exultantes de alegría por la divina bondad, fueron aportando, a cual más veloz, sus prolemas y conflictos para depositarlos deprisa y corriendo en cualquier sitio y de cualquier manera, todo acabó por enredearse, embrollarse, enmarañarse, y se formó un nudo apocalíptico, un caos monstruoso. Por eso el problema palestino es tan difícil de resolver.
Coda: Así los gobernantes saben que, cuando existen dificultades es el pueblo el que coge los remos y, sin decir ni palabra, comienza a remar.
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