Cuando Zeus desencadenó sobre la Tierra el Diluvio, sólo se salvaron Decaulión y Pirra. Zeus les pidió que formularan un deseo, que no fue otro que el de ver la Tierra repoblada de seres humanos. El oráculo de Themis ordenó que lanzaran los huesos de su madre. Pirra lanzó piedras (los huesos de la madre Tierra, Gea) que se convirtieron en mujeres, las lanzadas por Decaulión, en hombres.
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