Pero aquí nos interesan, mucho más que la médica, otras vías de penetración y modificación del talante. Decíamos al principio que sólo lee de verdad un poema romántico, el que se encuentra ya en el estado anímico adecuado. Pero el buen poema, el buen libro, la buena música son, justamente, los capaces de suscitar en el hombre dotado de sensibilidad que lee o escucha, la disposición psíquica correspondiente: amor, nostalgia, desesperanza, paciente aceptación de la vida tal cual es, con sus luces y sus sombras, o incluso, una blanca serenidad parnasiana.
El buen talante
J.L. Aranguren
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