Al final habló el Maestro: para entender la naturaleza es necesaria una disposición favorable, una actitud cultivada con atención desde la niñez, en soledad y silencio y acompañada siempre por una existencia simple, casi infantil y una incansable paciencia. Además, hay que dejarse sorprender por su misterio. Coda: Ein Jünglin, den des Wissens heiϐer Durst
Nach Saïs in Ägypten trieb...
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