domingo, 18 de abril de 2010

Dragón

Francisco encendió la luz de gas del vestidor. Comenzaba a amanecer y todo se había preparado hace tiempo, pero los recientes acontecimientos precipitaban la toma de decisiones. Se vistió por los pies y sintió en las ingles la llamada del deber. Acabó calzándose las botas y avanzó por el patio de armas del acuartelamiento de Melilla. Los oficiales ya estaban preparados, con un temor reverencial. Algunos no habían dormido en toda la noche. En una sola jornada sometieron la ciudad contando con el apoyo de la mayoría de fuerzas vivas. Al acabar aquel largo día, formaban el único destacamento español sublevado contra la República, aunque esperaban que se sumaran más en las siguientes horas. A la mañana siguiente los diarios nacionales e internacionales daban la noticia, en una Europa expectante ante el auge de los fascismos alemán e italiano y la deriva española. La verdad es todo estaba cantado desde que el general supo del apoyo de la Banca mallorquina y la posterior traición de la sociedad inglesa de avales a la República española. Pero el movimiento no había hecho más que empezar. Para continuarlo, un avión inglés llamado Dragón esperaba en el diminuto aeropuerto que, como correo, hospital y destino turístico, servía de enlace con la península. Aquel 19 de Julio, interesadamente obviado por los buceadores de la historia, el general Franco aterrizó en Tetúan, auténtica base de operaciones española en África, donde reunía su mayor contingente. Aunque después los historiadores ignoraran el día 17 de Julio como fecha de la Sublevación o establecieran el 18 como fecha del Alzamiento; fue el 19 de ese cálido mes de verano del año 1936 el inicio consumado de una mecha que después de quemar y apagar España incendiaría, inmediatamente después, el resto de Europa y del Mundo. La elección u olvido no fueron casuales. Aquel 19 de Julio era el mismo día en que Nerón decidió incendiar la capital del mundo occidental para epatar, en una suerte de fatua y delirante contraréplica (Qualix artifes pereo!) 466 años más tarde, el día en que las tribus bárbaras de la Galia habían incendiado por primera vez la Augusta Roma.


Coda: Y cada mañana alumbraba una nueva oportunidad...