Hay hombres que viven contentos auqnue vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Se les debe perdonar sus errores porque el bien que hacen fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con al misma luz que calienta. Los desagradecidos hablan más de las manchas. Los agradecidos hablan más de la luz. Estudiando se aprende eso: que el hombre es el mismo en todas partes, y aparece y crece de la misma manera, y hace y piensa las mismas cosas, sin más diferencia que la tierra en la que vive, porque el hombre que nace en tierra de árboles y de flores piensa más en la hermosura y el adorno, y tiene más cosas que decir, que el que nace en una tierra fría, donde ve el cielo oscuro y su cueva en la roca. Y otra cosa se aprende, y es que donde nace el hombre salvaje, sin saber que hay ya pueblos en el mundo, empieza a vivir lo mismo que vivieron los hombres de hace miles de años. Junto a la ciudad de Zaragoza, en España, hay hombres que viven en agujeros abiertos en la tierra del monte; en Dakota en los estados unidos, los que van a abrir el país viven en covachas, con techos de ramas como en la edad neolítica: en las orillas del Orinoco, los indios viven en ciudades lacustres, lo mismo que había hace cientos de años en las lagunas de Suiza, el hombre de África hace hoy su casa con los techos de ramas, lo mismo que el germano de antes, y deja alto el quicio, como lo dejaban los germanos, para que no entren las serpientes. Coda: Desde niño fue de la raza buena, de los que quieren saber. Los que no quieren saber son de la raza mala.
José Martí
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada