miércoles, 3 de marzo de 2010

Del No Mundo

Luis IX me miró fijamente y me dijo: Empieza tú a mover la batalla. Todas las lises de plata de su manto avanzan por el campo. Subí por la escalera, pero hacia abajo. Encontré una gran piedra gris y le dije: Tenemos que resucitar. ¿Pero ese brazo escarlata que emerge por el mar?.
Con inquietud y sin éxito.
Sé tus obras,
que tienes nombre viviente y estás muerto,
hecho ceniza
por la vejez de la luna.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.