Entre muchachos, al atardecer, no hay nada comparable a recostar la cabeza sobre la tierra húmeda, a hablar después de la jornada próxima y del mundo, a decir en voz alta los secretos y aguardar -finalmente- a que llegue la noche y se pose despacio entre las risas.
1 comentarios:
Y tanto: verdadero keyf, Antonio. Puro.
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