miércoles, 27 de agosto de 2014

Escribir para demorar ese derrumbe.

Laura Giordani
Los hundidos
Los sin lengua
Los sin nombre temerario
Los de papel vegetal
Los de las musas cuánticas
Los de sin rima ni leyenda
Los del andén
Los que se quedan
No resbalar
Sal contra el hielo
Romperse la crisma
En la distancia justa
Del más fingido laurel
Aunque duela




Cecilia Quilez

Divas de mierda: Antologia del Ego

El alma nacional

Patria dispersa: caes
Como una pastillita de veneno en mis horas.
¿Quién eres tú, poblada de amos,
Como la perra que se rasca junto a los mismos árboles
Que mea? ¿Quién soportó tus símbolos,
Tus gestos de doncella con olor a caoba,
Sabiéndote arrasada por la baba del crápula?
¿A quién no tienes harto con tu timidez?
¿A quién aún convences de tributo y vigilia?
¿Cómo te llamas, si, despedazada,
Eres todo el azar agónico en los charcos?
¿Quién eres,
Sino este mico armado y numerado,
Pastor de llaves y odios, que me alumbra la cara?
Ya me bastas, mi bella
Madre durmiente que haces heder la noche de las cárceles:
Ahora me corroen los deberes del acecho
Que hacen del hijo bueno un desertor,
Del pavito coqueto un pobre desvelado,
Del pan de Dios un asaltante hambriento.



Roque Dalton
Escrito en la Penitenciaría Central, octubre de 1960.
del Libro "Taberna y otros lugares"

Begoña Abad, dos poemas

Si pudiera elegir
escribiría como tú:
todo luz.
Pero sólo tengo el brillo
de la noche que soy.



Hay errores que valen la pena
y fracasos que saben dulces toda la vida.
Tú eres el mejor ejemplo.

Noli me tangere

"Que se escriba no del cuerpo, sino el cuerpo mismo. No la corporeidad, sino el cuerpo. No los signos, las imágenes, las cifras del cuerpo, sino solamente el cuerpo. Eso fue, y sin duda ya no lo es, un programa de la modernidad. […]

Escribir: tocar el extremo. ¿Cómo entonces tocar el cuerpo, en lugar de significarlo o de hacerlo significar? Uno está tentado de responder con prisa que o bien eso es imposible, que el cuerpo es lo ininscriptible, o bien que se trata de remedar o de amoldar el cuerpo a la misma escritura (bailar, sangrar…). Respuestas sin duda inevitables – sin embargo, rápidas, convenidas, insuficientes: una y otra vez hablan en el fondo de significar el cuerpo, directa o indirectamente, como ausencia o como presencia. Escribir no es significar.

Se ha preguntado: ¿cómo tocar el cuerpo? Puede que no sea posible responder a este ‘cómo’, como si de una pregunta técnica se tratara. Pero lo que hay que decir es que eso – tocar el cuerpo, tocarlo, tocar en fin – ocurre todo el tiempo en la escritura".



Jean-Luc Nancy, en "Corpus"